sábado, 16 de enero de 2010

Sentir. Respirar emociones. Supurar heridas cardíacas. Fragmentos de una vida pasada, nómada, imposible. Imposible dejar de sentirte, aquí, dentro de mi. Incluso a contraluz, donde ya no dueles. Exceptuando las noches de un frío condensado dentro de mis pulmones, junto al humo de un cigarro amargo. Casi haciendo honor a tu insípida ausencia. Donde ya ni siquiera el aire se regala. Porque cada bocanada duele. Porque el tiempo pasa y tú, no estás.
Llueve. Las gotas chocan contra el asfalto que recubre esta gran ciudad. De mis dedos colgaba un desgastado cigarro del que pocas caladas había saboreado. Observo tu casa, tu luz aún prendida, tu rostro desvelado frente al cristal. Aquí una se muere de frío. Ahí dentro el calor mata por dentro. Ni siquiera las pocas caladas que le quedan a mi amargo tabaco llenan mi vacío gélido. Tampoco el vacío existencial de tus besos, de tus sábanas cálidas en noches de invierno. Tampoco los sentimientos que desprendían mis poros al verte a ti frente a mi puerta , con las esperanzas por los tobillos y la dignidad a la altura de tus zapatos. Nada queda de esa sensación. Ni siquiera tu voz susurrante al viento.
La última bocanada de aire frío traspasó mi tráquea, llegó a mis pulmones dolorosamente rápido. Encima de aquella cima transparente nadie me oía, tampoco el sonido de la lluvia que empezaba a caer se escuchaba, solo llantos que alguien dejaba escapar por su garganta. Los pájaros de hierro pueblan el cielo que antes azul ahora se me antoja grisáceo, taciturno, melancólico. Él, subido en uno de esos sueños voladores, se marcha para cumplir el suyo. Se va y yo, aquí sentada sin poder hacer nada más que lamentarme, le oigo en mis recuerdos, sonidos que se clavan en cada una de las paredes de mi cuerpo. Sentarse y llorar no hará que vuelva, nada lo hará. Ahora es cuando me doy cuenta de que todo aquello que planeamos era tan inestable como nosotros mismos, porque él no era para mi ni yo tampoco lo era para él, el amor deja de serlo cuando debes perderte a ti mismo en el camino de ser alguien perfecto para la otra persona.
La noche cayó, sin saber que tanto habías cambiado tan solo por un mordisco, te abracé fuerte y te llevé lejos de allí. Mientras el arma aún seguía en tus manos, rocé tus labios antes que la primera bala explotara en mi interior,caí al suelo con el último recuerdo de tu sonrisa dibujada en los labios, la pistola hizo un estruendo sordo contra el mármol. Porque otra vez tocaba perder, y hasta el último de mis suspiros quiso hacerte saber, que amarte, era para siempre.
Y sin saber cómo ni porqué acabé aquí, sentada la en la barra de este bar de motel barato, lo más caro que podía pagar mi escasa economía. Aún arriba la maleta sin deshacer, creo que me la cambiaron, al llegar tenía más proyectos que recuerdos, ahora solo queda algo dentro del neceser, al fondo, donde la pasta de dientes y el hilo de la esperanza. Demasiado entusiasmo en tan poco espacio, siempre acaba sobresaliendo por algún lado y perdiéndose por un lugar como mínimo muy alejado.
- Absurdo. Absurdo el sentimiento sincero que emana por todos mis poros al verte bañado por la luz taciturna, escarlata de la luna. Una luna plena. El amor que siento al notarte sobre mi espalda. Porque amar es la mayor locura a no ser que se ame con locura. Caricias que hacen estremecer cada uno de los resquicios de mi cuerpo. No necesito un loquero que me cobre 80 euros por sesión para lograr explicarme lo que me haces sentir. Sentir. Tú solo has logrado hacerme sentir y no solo en días festivos. Que a pesar de lo malo que llegue a ser mi día a día, mi vida, mi pasado, tú estás en mi futuro y la preocupación ha desaparecido. Tú solo me has echo volverme incoherente, me he tragado mis reglas y mis quizás para convertirlos en todo saldrá bien. Absurda soy ahora que tú me sonríes y yo te devuelvo la mueca idiota que ahora se pinta en mi cara. Porque el querer no es dar todo por la otra persona es darlo todo y no esperar nada a cambio.

domingo, 3 de enero de 2010

Si hi havia una cosa que sabia de debò, des de la boca de l'estómac fins al moll de l'os, des del cap fins a les plantes dels peus, des de la profunditat del forat del meu pit, era que l'amor dóna als altres el poder de destruir-te.
I a mi m'havien destruït sense reparació possible.